¿Por qué somos tímidos?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Hay varias razones que analizaremos aquí. En primer término, lo llevamos en la sangre. Es, de entrada, un rasgo  cultural. Somos el producto de una conquista. La fusión de la raza azteca con la hispana, provoco una confusión. En donde fuimos violentados, subyugados, sometidos, esclavizados, y no se nos permitió ejercer mando ni liderazgo. Esa manera de crecer nos ha llevado a no saber tomar decisiones. Si vieran como sufren los empresarios porque sus empleados no saben lo que es ¡¡¡ tener iniciativa !!! Si el jefe no está, las cosas no se hacen!!!

Una reminiscencia de esa esclavitud aun la manifestamos en nuestro lenguaje cotidiano. Te llaman y te dicen: Juan !!! Y automáticamente respondes: ¡ mande !, es decir, Ud. Manda y yo obedezco, lenguaje de esclavitud, de sometimiento; Ud. Se presenta: soy Juan Pérez, para servirle a Ud. Es decir, yo le sirvo... Ud. Manda. (Nuevamente lenguaje de esclavitud).

Otra razón para nuestra timidez es la pobreza. Si éramos muchos de familia, y deseábamos comer más o tener más cosas, fuimos aprendiendo duramente a no pedir porque "no hay suficiente" es para tu hermana... No pidas más. O si no había para juguetes o para ropa nueva, teníamos que usar las ropas o los juguetes de los hermanos mayores. Eso de estrenar era un lujo. Celebro que no sea así ahora en la mayoría de los hogares. Antes era algo muy común. Pregúntale a los abuelos, ahora ya no se hace.

La educación estricta también jugo su papel. Recién estamos aprendiendo a dar opinión y mostrar preferencias. Saben ustedes lectores que en el pasado los padres dominaban a sus hijos con una dura mirada y ¡ ay de aquellos que no acataran la orden ! Recibía castigo o paliza !!! Fuimos educados para obedecer, por tanto, un niño o un joven, no tenían ni voz ni voto.

Nadie nos enseño a elegir, solo se nos enseño a obedecer, so pena de no ser aceptados y sufrir el desprecio y desamor o castigo y aprendimos a que "mi palabra no vale nada" "yo que voy a saber" había que obedecer a los padres a los maestros, su frase favorita era ¡ cállate, no me contestes ! Obedecer también a los sacerdotes, a los policías, a los mayores, a los tíos a los abuelos, a los padrinos, conclusión. " mi palabra no vale nada y la de todos los demás si vale, así que mejor me quedo callado "

Los que aprendimos a gritos, a regaños, a castigos, a descalificaciones, con apodos, con zapes... Obvio que desarrollamos baja auto-estima. Por eso nos intimidamos con figuras de autoridad, nos da miedo hablar delante de alguien que  tenga más cultura, mas rango social, mas nivel económico, porque aprendimos que los demás si valen y nosotros no.

Por eso no podemos negociar firmemente un aumento de sueldo, ser asertivos y que no abusen de nosotros, expresar nuestros estados de ánimo o defendernos de los abusadores. En este país sigue habiendo discriminación, personas insultadas, humilladas, personas que no saben que decir ante una injusticia o una vejación, que son víctimas de los que abusan verbalmente de ellos. Una persona tímida y con baja autoestima es vulnerable ante los embates de los que los sienten débiles.

Las claves para dejar la timidez, la técnica de la comunicación efectiva, la preparación de los argumentos, revalorarse a pensar que tu palabra si vale, aprender a argumentar y a tener un vocabulario más completo y selecto para saber siempre que contestar o por lo menos competir y no dejarse, cuando te llamen, ya no contestes "mande" usa "dime" o “que se ofrece"; cuando te presentes, ya no digas:  "soy Juan Pérez para servirle a Ud.".  Mejor di  "soy Juan Pérez, mucho gusto" dignifícate a través de la palabra. Si te entrenas, tu timidez irá desapareciendo y sobre todo: lee mucho, para que siempre tengas algo interesante que contar y vayas dando valor a lo que dices.  ¡¡¡ Suerte !!!

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