El suceso carrington

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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En el año 1859 ocurrió una tormenta solar que golpeó con gran furia algunas ciudades de los Estados Unidos y el mundo. Provocó incendios espontáneos, estropeó la tecnología de entonces al interferir las comunicaciones de telégrafos. Incendió el cableado de la incipiente red eléctrica y provocó apagones en donde había servicio de luz; provocó inusitadamente que, en algunas ciudades donde no es común verles, se observaran auroras boreales.

El nombre de este fenómeno Carrington, se debe a que un astrónomo inglés con ese nombre, fue quien descubrió por anticipado que el evento ocurriría.

A tiempo presente los gobiernos de USA, Alemania y Rusia, han lanzado documentos oficiales previniendo a sus ciudadanos a prepararse para una posible tormenta solar que causaría grandes disturbios climáticos, eléctricos y electrónicos como aumento en la temperatura ambiental, temblores, apagones, caída de señales satelitales que afectarían internet, las telecomunicaciones, y las rutas marítimas y de aviación, entre otras.

Se especula que pudiese haber incendios espontáneos nuevamente auroras boreales.

Como es lógico, se crearía una gran conmoción entre los habitantes y se generaría caos por escasez de agua, ya que ésta, para ser distribuida y potabilizada, depende de la energía eléctrica, y al no haber, obviamente escasearía con todo lo que conlleva su falta en higiene personal, lavado de ropa, uso para los alimentos y para beber.

El gobierno norteamericano calcula que el fenómeno podría darse en los siguientes ciento veinte días, es decir, de esta fecha al mes de Febrero del 2017.

Algunas otras autoridades como el Papa y la reina Isabel han hecho algunos comentarios discretos al afirmar que vendrá un evento para el que hay que estar preparados.

Como previsión, que no como manera de asustar a nadie, sería bueno estar alerta y enterarse más por medio de fuentes fidedignas y almacenar agua, y provisiones para unos quince días tanto para beber, como para las necesidades básicas.

Si nada extraordinario ocurre, pues las familias tendrán una despensa que les durará más de lo cotidiano, y a lo que sigue.

Se teme también que pudieran afectarse y tal vez desaparecer los bancos de datos que se encuentran como memoria en cerebros electrónicos lo cual si sería un verdadero caos ya que podrían borrarse o alterarse toda la información que confiadamente aparece en los archivos electrónicos y que visualizamos como muy seguros.

Según opiniones de algunos expertos, ante esa amenaza no hay nada que hacer y habría que resignarse a volver a algunas prácticas de vida, calculan, como se estilaba en la edad media.

En fin, esperemos que este pronóstico no se cumpla y que sea tan sólo un mal cálculo o una especulación.

Tomémoslo como cuando el meteorológico dice que va a llover, tomas tu paraguas o impermeable, pero al final llegas a tu casa y no pasó nada.

En otro orden de ideas, pero con el mismo tema, se especula que pudiera ser una guerra cibernética entre Norteamericanos y Rusos quienes estarían intentando desestabilizar sus sistemas de información política y económica para debilitar a sus oponentes ideológicos.

Mientras no tengamos una información fidedigna, sigamos como hasta ahora, tranquilos y prevenidos.

Sólo recordar que, cuando las nubes se ponen negras es que lo más probable es que caiga tormenta.

A estar alertas y preparados. Esperemos no presenciar un turbulento segundo efecto Carrington.

Saludos cordiales.

18/Octubre/2016

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