Un Mensaje para los Coprolálicos

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Cada día hay más y comienzan a más temprana edad. Cada vez, es vista la coprolalia como lo más normal y en muchos casos, los adultos lo enseñan a los niños. En muchos casos, se le considera como algo gracioso. Se le supone como parte de la cultura y parte de la formación de todo miembro de esta sociedad. De manera insólita, si no se practica, el individuo queda fuera de los grupos o de plano es visto como bicho raro.

¿Qué es un coprolálico?

Es la persona que no puede expresarse sin proferir groserías y maldiciones y no las pueden apartar de su vocabulario.

La definición proviene de: copro = excremento; lalia = balbucir

Traducido: balbucir excremento

Eso es lo que ocurre cada vez que las personas se expresan con groserías y maldiciones. Escupen, mastican, excremento. No solamente afecta el entorno del hablante sino que le impide accesar a rangos más altos de armonía, paz interna, afectividad y espiritualidad Dejemos que un experto en la filosofía del buen vivir lo exprese con la esperanza de que hagamos consciencia y podamos mirar los efectos nocivos que derivan del descuido de hablar tan prosaicamente. Me refiero a un texto corto y muy ilustrativo del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri.

“La palabrota que ensucia la lengua, termina por ensuciar el espíritu”

Quien habla como un patán, terminará por pensar y actuar como un patán. Hay una estrecha e indisoluble relación entre la palabra, el pensamiento y la acción.

No se puede pensar limpiamente ni ejecutar con honradez lo que se expresa en términos soeces.

Es la palabra la que crea el clima del pensamiento y las condiciones de la acción. Saludos Cordiales.

08/Agosto/2016

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