Un Nuevo Trastorno Adictivo

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Ruido de silbatos llamando a levantarse. Rayos intensos de color rojo dirigidos a los jóvenes que no pueden levantarse a la primera. Se ponen de pié inmediatamente. Están encerrados en celdas como si fueran prisioneros y deben portar uniforme militar. Los forman en pelotones y los obligan a llevar a cabo pesados ejercicios físicos.

Se trata de adolescentes, en China, que están siendo atendidos en un centro de adicciones para rehabilitarlos de un terrible trastorno adictivo: El internet, los juegos, y las redes sociales.

Son jóvenes que se volvieron altamente agresivos con sus padres, son antisociales y desperdician su tiempo en el internet jugando, casi no comen ni duermen ni tampoco atienden sus estudios en forma.

El gobierno chino ha declarado el vicio de estar en el internet como trastorno adictivo y como un asunto de Salud Mental. En China hay actualmente cientos de estos centros de rehabilitación en donde el número de pacientes se incrementa. Deben estar recluidos con la disciplina antes mencionada combinación de terapia y disciplina militarizada para corregir el mal hábito. De acuerdo a un reciente reporte, se estima que aproximadamente el 60% de los pacientes tratados se rehabilita.

Los padres no saben qué hacer ya que, algunos adolescentes pasan hasta diecisiete horas ininterrumpidas frente a su computadora.

Se sabe que en USA, una mujer fue llevada al hospital para atenderse de una “whatsupsitis” ya que quedó prácticamente engarrotada al estar febrilmente contestando mensajes por más de seis horas continuas.

En conclusión, las tecnologías nuevas son adictivas, están provocando verdaderos trastornos en la familia y en la sociedad ya que personas de todas las edades con un celular, una tablet o una lap top, canalizan toda su atención a esos aparatos y se acreciénta la incomunicación persona a persona y la dedicación a cultivar la convivencia humana.

En un México tan permisivo y una sociedad tan complaciente, este problema ya existe aunque aquí no se ha manifestado ninguna solución solamente se padecen sus efectos.

Ya ha llegado a mis oídos el lamento de los padres y los abuelos de que sus hij@s no leen, no les hacen caso y se desvelan mucho al estar jugando. Se crean muchos problemas al permitir que los adolescentes lleven celular a las clases ya que son un distractor para que estudien y con esto provocan también que se le falte al respeto a los profesores ya que por jugar, los estudiantes viven su mundo virtual y no atienden la autoridad de sus profesores, y que decir de los empleados que aprovechan cualquier momento para estar en redes sociales en horas de trabajo.

Ha llegado a mis oídos también el lamento de novios y esposos que rompen sus relaciones de noviazgo o matrimonio por ser descubiertos sus romances virtuales que son descubiertos por descuido o por espionaje cibernético.

También soy testigo de los lamentos de personas que han perdido un ser amado y al tenerlo cerca, no le hacían caso y ahora que ya no está, anhelan una palabra o una convivencia.

Los jóvenes están perdiendo las habilidades sociales a pasos agigantados. Experimento mucha tristeza al ver jóvenes entre 14 y veinte años que no saben hacer amigos, no conversan con sus padres, hablan con monosílabos y no son capaces de narrar una película que vieron o un evento al que asistieron. Me niego a pensar que el ser humano perderá la capacidad del lenguaje hablado, las relaciones interpersonales y que, biológicamente, perderá el dedo pulgar, enceguecerá pronto o será débil visual y vivirá encerrado en un cuarto relacionándose a base de pulsar una serie de botones.

¡Qué futuro tan miserable si esto continúa así!

¿Te gustaría un futuro así? Lo dudo, si el anhelo más grande del humano es el de ser apreciado, convivir, dialogar… somos gregarios, la tecnología nos está aislando… en la medida que lo permita cada quien.

Algunas posibilidades para México, aunque a decir verdad me gustaría una disciplina como la de China, puede ser, acercándose a procurar la buena convivencia:

  • Apaga tu celular cuando comas o convivas con tu familia.
  • Apágalo cuando juegues con tus hijos.
  • Apágalo cuando estudies y cuando trabajes.
  • Apágalo cuando estés con los seres que más amas y dedícales tu atención, tal vez mañana ya no los tengas.
  • Después de tus actividades relevantes, regálate un par de horas para contestar los mensajes que llegaron cuando lo tenías apagado.

No se trata de satanizar el uso de las tecnologías tampoco de prescindir de su utilidad, más bien, se trata de darle un uso adecuado y productivo, que no adquiramos una nueva adicción y nos hagamos esclavos de la tecnología sino que seamos nosotros los que hagamos uso práctico de ella.

Finalmente les comparto un breve escrito de Gabriel García Márquez quién con su sensibilidad puso en sus líneas pensamientos que muchos de nosotros deseamos decir, pero que casi nadie se atreve a manifestarlas.

“Si supiera que esta fuera la última vez que te veía salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírla una y otra vez indefinidamente”

“Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría: “te quiero” ya no asumiría tontamente que lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré”.

Saludos Cordiales

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