Resistencia al cambio

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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"La única ley permanente es la ley del cambio" decía el filosofo griego Heráclito. Si Ud. revisa una serie de fotos de cuando era niño, se dará cuenta de "lo que el viento se llevo" es decir habrá cambiado aunque no quiera, su modo de actuar, su estatura, su complexión, su manera de pensar. Si revisa su entorno vera que el parque donde jugaba de niño y la escuela a la que fue, han cambiado. Así podría seguir poniendo muchos ejemplos.

Somos seres condicionados y de hábitos. Nos aferramos a algunas ideas arraigadas en nuestro cerebro aunque estemos mal. En el mundo de las ideas y de las creencias, ¡¡¡ que difícil es hacerle ver a los demás nuestro punto de vista !!! O advertir sobre un peligro, o compartirle alguna metodología. Normalmente cada quien se casa con sus ideas o "se monta en su macho " como decían los abuelos. Si la ley del cambio es permanente, ¿por qué nos resistimos tanto? Porque seguimos la ley de menor resistencia, es más cómodo, requiere menos molestia y menos esfuerzo. La publicidad en la televisión nos ha acostumbrado a que las cosas se realizan en segundos y con un mínimo de esfuerzos. “baje de peso sin hacer ejercicio" "haga una licenciatura en dos años" "divorcio express en un mes" etc.

Nos estamos acostumbrando a las cosas light sin raíces y el cambio gradual nos confronta otra vez con el esfuerzo. La persona que dice "así soy y no voy a cambiar " debe revisar esas actitudes y darse una oportunidad de mejorar. Las mejores hechuras de un ser humano desarrollado requieren mucho esfuerzo. Lo saben quienes han dejado de fumar, han desarrollado alguna disciplina o habito constructivo o han liderado un negocio prospero y formado una familia armoniosa.

La tecnología, las nuevas legislaciones, nos están forzando al cambio, ¿Usted se adaptaría o va a sucumbir? Si le cuesta trabajo pensarlo, tan solo recuerde que los humanos podemos desarrollar la adaptabilidad. Resistirse a los cambios es pasar molestias emocionales pesadas y tener que hacerlo de cualquier manera.

Lo invitamos a la cultura del esfuerzo y la constancia. Es lo más duradero. Lo invitamos a que abra su mente a los cambios y coopere con ellos. Recuerde que quien no se adapta se queda obsoleto. He aquí algunas ideas:

• No hay que cambiar por cambiar sino cambiar un bien, por un bien mayor. • El cambio requiere esfuerzo y energía. Este dispuesto a invertir lo necesario para su progreso, tiempo, recurso, meta concreta. • Cualquier cambio requiere esfuerzo, asúmalo. • Mire los cambios como una aventura, no como una tortura. • Si alguien apreciado por usted, le acompaña en los cambios, será incluso divertido. • Sus mejores herramientas para el cambio son la actitud adecuada y la creatividad. (Entrénese en ellas). • Uno de los cambios más profundos y fundamentales es el aspecto educativo y espiritual. Son los más retadores. No les huya.

Manténga en mente siempre lo que ya se decía por el Siglo XV en Inglaterra por William Shakespeare: "Renovarse o morir " ¿y usted qué prefiere?

Saludos cordiales.

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