El Agogé Parte 2

Autor: Roberto Miguel Alonso Sandoval
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Agradeciendo escribir de nuevo para ustedes, traemos la siguiente entrega de la educación que llevaban en Esparta. Como escribimos la semana pasada pareciera que la educación Espartana era bastante fría, pero a continuación escribiré como un Espartano era capaz de morir como ellos decían, "Por mí, por mi ciudad y por mi Dama".

Para esto tomare de base el libro escrito por Steven Pressfield "Las Puertas de Fuego".

El autor narra lo que sucede después de la batalla en el paso de las termopilas, de cómo encuentran a un sobreviviente moribundo al que curan con el único fin de conocer la educación espartana, era de mucho interés para el rey Jerjes cómo consiguieron poco mas de 300 hombres, derrotar a más de la mitad de su tropa y guardia personal conocida como los Inmortales, que gozaba del respeto del mundo antiguo.

El personaje central, el sobreviviente moribundo se llama Xeones, un auxiliar que perdió su ciudad cuando aún era un niño junto con su prima Diómaca, con ellos viajaba un esclavo ciego de nombre Bruxieos que Xeones estimaba mucho, ese esclavo fue parte importante pues gracias a él sabían leer y escribir. Ese esclavo que ya era anciano se preocupaba por el futuro de esos jóvenes, los veía crecer y convertirse en salvajes, estaba convencido que no era bueno para ellos, así que en su lecho de muerte hace que los dos jovencitos le prometan que buscarían una ciudad para que tuvieran identidad y educación.
Y aquí empieza todo.

Este joven accidentalmente da con Esparta que es enemiga de Tebas, no olvida que los Tebanos acabaron con su ciudad y llega para convertirse en soldado auxiliar al servicio de un importante General Espartano. Pero antes de que eso sucediera y por su corta edad fue esclavo en el Agogé y le toco ver de cerca como era educado un guerrero Espartano, quien más que el mismo para describir las enseñanzas de esa escuela.

Narra Xeones al Historiador de Jerjes que a los Espartanos se les desarrolla un espíritu colectivo, es más importante la línea de batalla, mucho más que la espada o lanza, no se podía dejar caer o descuidar el escudo, el escudo protegía a uno mismo pero a la vez a los compañeros. Cada miembro del Agogé en el sistema espartano tiene un mentor que no sea su propio padre. Un mentor puede decir cosas que un padre no puede; un muchacho puede confesar a su mentor lo que le produciría vergüenza revelar a su padre.

El mentor debía ser amoroso y orientar con toda la paz y armonía del universo, además de enseñar cómo se acostumbraba en Grecia, a través de la Dialéctica.

Por otro lado también a los jóvenes espartanos se les enseña a convivir con el miedo, se les azotaba por diferentes faltas con el único fin de desprenderse de la carne que era la que ocasionaba el miedo.

Ellos decían que nada de su cuerpo físico era de ellos, no les pertenecía, el cuerpo es de su ciudad, de su gente, de su madre, de su mujer, de sus hijos y al servicio de ellos ponían su cuerpo.

Como todos los seres humanos, tenían debilidades. Debían pasar por pruebas muy difíciles, en sentido emocional ya que había varios muchachos a los que no les gustaba la guerra en un lugar donde la guerra es un oficio, era tormentoso saber para varios jóvenes que ese sería su futuro, por eso en Esparta se trabajaba con las emociones de los muchachos, a erradicar el miedo (phobos).

Las mujeres eran respetadas por todas las ciudades Helénicas, las mujeres en Esparta hacen lo que nadie en el mundo, dar a luz a valerosos Espartanos. Las mujeres desde pequeñas aprendían a hilar, a guisar, a respetar a su padre, a ser amorosas con él, definitivamente cuando crezcan, serán madres y esposas amorosas para recibir a sus hombres que todo el día convivieron con violencia, tenían de diosa a Artemisa, diosa virgen de la caza y ayudante a dar a luz, eran mujeres valerosas, muchas veces intercedieron por sus hombres ante el senado a pesar de estar prohibido, eran mujeres de gran fortaleza mental, tenían que dar por hecho que alguna vez, su marido, hijo o hermano partirían y no sabrán si volverán.

Volviendo a la educación de los Guerreros, narra Steven Pressfield sobre hijos de Generales que les aterraba la guerra, preferían el canto; no podía ser, era necesario romperles la nariz, para despertar su sentido guerrero.

Todos los que fueron a la batalla en el paso de las Termopilas, todos murieron. Leónidas fue decapitado y su cabeza colgada como trofeo, narra Herodoto que cuando ya no había armas, los Espartanos usaban sus uñas, manos, pies, pero perecieron hasta el final.
Se habla de un hombre fundamental, un hombre valeroso de nombre Dienekes. A este hombre le contaron que cuando los Arqueros de Jerjes atacaban, eran capaces de tapar el sol con sus flechas; a lo que contesto:

"Muy bien, lucharemos bajo la sombra"

Leónidas una noche antes de la batalla le dijo a sus hombres que descansaran y se alimentaran bien ya que al otro día tendrían un banquete con Marte (dios de la guerra).

En dicho lugar hay un monumento que dice:

"Ve a decirles a los espartanos, extranjero que pasas por aquí, que, obedientes a sus leyes, aquí yacemos"

Esa es la rigurosa educación Espartana, con base en el desprendimiento del miedo, de aprender que su compañero es más importante que tú misma vida, a ser amorosos con su familia, con su madre, a respetar a su padre, quizá hoy día hacen falta esas bases.

Con esto termino con este tema tan completo y que espero hayan disfrutado, hasta la próxima.

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