El Mito de la Caverna

Autor: Roberto Miguel Alonso Sandoval
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Platón describió en su alegoría de la caverna un lugar, en el cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.

Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.

Cierto día un hombre se libero y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que ésta es causa y fundamento de la primera que está compuesta sólo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, comienza a encaminarse hacia afuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior, una realidad fascinante, con colores y olores nuevos, cielo azul, pasto verde, fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vea por primera vez directamente "el Sol y lo que le es propio", la libertad y la responsabilidad del cuidado de la naturaleza.

El prisionero acaba de recordar que no estaba solo, recordó que había prisioneros con los que había convivido y decidió entrar, de nuevo al interior de la caverna para "liberar" a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que haría que éstos se rieran de él. El motivo de la burla sería afirmar que sus ojos se han estropeado al verse ahora cegado por el paso de la claridad del Sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz, Platón nos dice que éstos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán cuando tengan la oportunidad.

El prisionero se da cuenta que no sería posible convencer a todos sus compañeros, lo que tenía que hacer era convencer uno a uno y así hasta poder sacar a todos.

Analicemos si esta analogía la llevamos a nuestros días.

Normalmente vivimos cegados por el mundo que nos cuentan, pocas veces nos atrevemos a experimentar algo nuevo y defendemos la comodidad, sal de lo habitual, arriésgate a conocer algo diferente, date la oportunidad de explorar otros horizontes que te beneficien como persona en todos los aspectos.

Hasta la próxima.

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