¿Eres Prudente?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Se define la prudencia como:

Capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos posibles que estos conllevan, y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios.

Tomando en cuenta esta definición, te pondré tres ejemplos como casos de estudio para decidir si somos prudentes y en qué beneficia este rasgo de la personalidad.

Ejemplo 1: Una amiga, amante de la buena música, gusta de un tango que se intitula “cama vacía” Artísticamente, el tango está completo, nada le falta, buena música, buena letra y el drama y el dolor de perder un amigo querido confinado por mucho tiempo en un hospital y sin que nadie lo visite, anhela que alguien vaya y le haga compañía. Desesperado, el convaleciente cerca de la muerte y en soledad total, escribe una carta suplicante a su amigo para que le visite en el hospital donde se encuentra… cuando el amigo llega al hospital, ya no lo encuentra… la cama está vacía con todo el dolor de su desaparición y con toda la angustia y culpa de no haberlo alcanzado vivo.
Esa canción fue solicitada en una reunión, cuyo anfitrión acababa de perder a un ser querido.

Ejemplo 2: La bella chica se enamoró. A pesar de su corta edad, 19, había vivido intensamente, había tenido un aborto, se había querido independizar y tuvo que regresar a la casa de sus padres, incluso, en actos de rebeldía, había tenido problemas con sus vecinas y un par de veces, cayó en manos de la policía por posesión de drogas… le contó todo a su pareja imprudentemente, de manera espontánea pero no cerebral, sólo contó los hechos y el novio se asustó y se alejó… y su gran romance terminó.

Ejemplo 3: El novio convenció a la novia de sacarse un video erótico… los novios tuvieron diferencias, discutieron, rompieron y se alejaron. Al poco tiempo, el novio subió el video al youtube para vergüenza de la chica y su descredito y todo lo que conlleva una situación así.

¿Qué hacer? Ahí es donde nos puede auxiliar el desarrollo de la prudencia… la vida no es sencilla y se nos puede presentar cualquier cantidad de situaciones en las cuales podamos ser imprudentes como en los casos antes mencionados.

Para el caso Num. 1, El amigo de la música debió ser prudente, y muy consciente, muy alerta de la situación y del entorno… habiendo tantas piezas musicales… ¿por qué pedir una que pudiera causar dolor?

Para el caso Num. 2, ¿Por qué revelar cosas dolorosas que impidan la felicidad actual? Dicen los expertos en conducta humana que cuando uno cuenta un evento pasado, si aún duele es trauma, y si ya no duele, es experiencia; por otra parte la sinceridad es una virtud deseada, pero debe ser regulada por la prudencia… eso pudo ser revelado, pero no a destiempo y no en ese momento, ya que la novia estaba regenerada y en control de su vida. Todos cometemos errores y todos merecemos una segunda oportunidad, incluso una tercera, pero desperdiciar la vida y el amor por imprudencia, no tiene razón de ser.

Para el caso Num. 3, La tentación de mostrarse erótico ante las nuevas tecnologías y divertirse con la pareja en actos intimos, está muy bien… aunque, ¿que tan madura es la persona con la que se va a jugar? ¿Demuestra madurez, prudencia, y respeto por su pareja? ¿Meterías las manos al fuego por la ética de tu pareja?, si no es así pórtate prudente y resguarda tu dignidad no permitiéndolo o haciendo acuerdos maduros para que esos juegos y esos materiales queden en sagrada privacía para que no haya recuento de daños por IMPRUDENCIA.

Después de estos breves casos de estudio, ¿podrías contestar la pregunta que sirve de título de este artículo?

Saludos cordiales.

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