¿Próspero Año Nuevo?

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Recientemente me cuestionaron sobre mi punto de vista acerca de las rutinas… me quedé pensando en el día a día, levantarse, asearse, salir a trabajar, alimentarse, ir tal vez a los mismos lugares, frecuentar a los mismos amigos, tener las diversiones que tenemos, hacer lo habitual…

Al final de cuentas, nosotros escogemos nuestras rutinas y mal que bien, nos enamoramos de ellas, y las hacemos hábitos; si somos conscientes, tendremos rutinas amables y creativas, si somos inconscientes nos involucramos o nos involucran en rutinas pesadas e insoportables.

Concluyendo en ese análisis, respondí que mis rutinas me son cómodas ya que son mi creación y lo que hago debe ser una disciplina que me agrada realizar… No, no tengo problemas con mis rutinas personales.

Pero tengo problema con las rutinas que se presentan año tras año con las decisiones gubernamentales y con el devenir social.

Hay dos escenarios: Me asombra sobremanera que cada año se empeñan en todos los órdenes de complicar los procesos para llevar a cabo cualquier labor… te pondré unos cuantos ejemplos:

Intenta inscribirte en una licenciatura de una de nuestras máximas casas de estudio. Verás cómo lo disfrutas.

Intenta abrir un negocio en regla con todos los permisos correspondientes. Verás cómo te facilitan los trámites.

Intenta conseguir un crédito en un banco. Adorarás cubrir los requisitos.

Intenta construir un piso arriba de la construcción que tienes. Experimentarás el deleite del papeleo y las vueltas que darás para conseguirlo.

Creo que es suficiente. El segundo escenario es el económico. Cada año al iniciar nos reciben con una cascada de alzas y las justifican con un elegante vocabulario técnico que nadie entiende… para este año se ha anunciado ya el fabuloso aumento de 2.40 pesos al salario y ya está la amenaza latente de incremento al transporte público. El vocablo “cuesta de enero” seguirá siendo parte de la charla cotidiana y del discurso oficial. Todos tendremos que pagar más por productos y servicios y la realidad golpeará los bolsillos y las emociones de los consumidores.

No hay posibilidades de progreso de la población en general. No hay político, ni economista ni sistema que pueda revertir este aplastante fenómeno.

Parece mentira que otras economías que eran rudimentarias y subdesarrolladas hace cincuenta años hoy se encuentren en la cumbre y con crecimientos del 6 y 8 por ciento, (Singapur, China, Korea, Japón, Brasil, etc) y hayan rebasado a un México que no acaba por ponerse las pilas y que sigue con rezagos descomunales en educación y economía.

Programas como “cruzada contra el hambre” son una vergüenza para este país. Eso ni en broma debería existir.

ESAS SON LAS RUTINAS QUE ME MOLESTAN Y QUE DEBIERAN MOLESTAR A CUALQUIER MEXICANO PENSANTE…

La solución para este país es hacer una revolución mental y económica… sacudirse el miedo del trabajo seguro y el sueldito quincenal y dejar de pensar como empleado y volverse EMPRENDEDOR y dedicar más horas a la labor productiva y remunerada.

Todos tenemos talentos especiales y podemos vender esos talentos y bien vendidos. Me disgusta también la rutina de saber que conocidos talentosos sean usados en el trabajo y explotados y que se les retengan sus honorarios por medio de argumentos sin fundamento y se jineteen su dinero tan cabalmente obtenido.

Chivo brincado, chivo pagado… esa cruzada económica debe incluir los conocimientos básicos y los profundos de:

  • VENTAS
  • NEGOCIACIÓN
  • LIDERAZGO
  • AHORRO
  • VENDER NUESTROS SERVICIOS AL PRECIO JUSTO
  • MARKETING
  • BUENAS RELACIONES PÚBLICAS
  • ATENCIÓN DE CALIDAD AL CLIENTE
  • OFRECER PRODUCTOS DE CALIDAD
  • USO DE TECNOLOGÍA RELACIONADA AL NEGOCIO
  • ALIANZAS ESTRATEGICAS DE Y PROSPERIDAD
  • INNOVACIÓN EN LOS PRODUCTOS O SERVICIOS.

Esas son las rutinas que debemos procurar y que podemos implementar individualmente y formando equipos de trabajo exitosos.

Las rutinas presentadas en los dos escenarios anteriores no sirven… hay que re-inventarse…

El año nuevo sólo puede ser próspero si valoramos nuestros esfuerzos y re-orientamos nuestra energía y valor a producir como pequeños o medianos empresarios.

Una pregunta que hago a mis participantes en el curso de “comunicación efectiva” dice:

¿Quién le da valor a tu palabra?

La respuesta invariablemente es: “YO”

Estimado amigo: Entonces, dale valor a tu palabra y decide de una vez por todas revertir esta pesadilla económica que nos persigue año tras año y que dentro de 365 días la dinámica social y política no te sorprenda negativamente dudando del vocablo “PRÓSPERO AÑO NUEVO”, lo cual no es más que un vacío y desangelado deseo sin sentido ni sustento para que en vez de ser solo un sueño guajiro como ha ocurrido por lo menos durante los últimos treinta años puedas auténticamente disfrutar de un verdadero “PRÓSPERO AÑO NUEVO”

Un cálido abrazo de AÑO NUEVO.

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