Lo que te choca, te checa

Autor: José Manuel Guzmán Godos
139 consultas

¿Te has encontrado en la situación de que la persona que tienes enfrente te molesta, te choca, te hace sufrir, te tranza, te hace enfurecer, te bloquea, te desprecia, te traiciona, te humilla, te insulta, … te… te… te…?

¿Y eso TE TRAE FRITO?

Pues eso que tanto te perturba es ni más ni menos ni menos que lo que espejeas, de lo que traes en tu interior, de lo que necesitas concientizar y trabajar para que no te afecte más.

Jesús decía: “Miras la paja en el ojo ajeno y no ves la viga en tu propio ojo” Esto es muy significativo. La clave es que no vemos el mundo como es, sino COMO SOMOS NOSOTROS.

Hay un cuento que narra el Dr. Jorge Bucay en sus escritos y que dice:

Un viajero llegó a la entrada de un pueblo y le preguntó al anciano que estaba a la vera del camino: “¿Dígame señor: cómo es la gente que vive en éste pueblo?” El anciano preguntó: “¿cómo es la gente del pueblo de dónde viene?” El viajero dijo: Son unos sinvergüenzas, haraganes, malos vecinos, agresivos y mal educados.” “Sigue tu camino” dijo el anciano, “aquí encontrarás gente igual a la de tu pueblo”

Al poco rato, otro viajero llegó ante el anciano e hizo la misma pregunta… el anciano, a su vez volvió a preguntar ”¿Cómo eran las personas que habitaban el pueblo de dónde vienes?” El viajero respondió: Son personas amables, muy trabajadoras, educadas, generosas y honestas. “Bienvenido viajero” dijo el anciano “aquí encontrarás gente exactamente igual que la del pueblo de donde vienes”.

Un hombre que vivía en el pueblo y que fue testigo de las conversaciones del anciano, le preguntó: “¿Cómo es posible que Usted haya dado dos respuestas distintas a la misma pregunta?” El anciano respondió: “No vemos el mundo como es, sino como somos nosotros”

Lo que te choca, te checa. Hay que trabajar con eso y dejar de:

Culpar a los demás de lo que nos pasa. Juzgar a los demás. Criticar las conductas ajenas. Tres ejemplos para empezar:

Si culpas de todo a los demás, pregúntate: “¿De qué me siento culpable?”

Si juzgas lo que hacen los otros, pregúntate: “¿En qué me estoy juzgando que no me doy cuenta?

Si criticas a los demás, pregúntate: ”¿Qué Tengo yo de criticable ante mis propios ojos?”

Sócrates lo sabía muy bien y la instrucción para sus discípulos era: “SI VES UN HOMBRE VIRTUOSO, IMÍTALO; SI VES A UN HOMBRE MALVADO, REVÍSATE A TI MISMO”

La trampa es que pensamos que SIEMPRE son los otros; La verdad es que: SIEMPRE DEPENDE DE UNO MISMO.

Hacerse consciente de estas reacciones emocionales y trabajarlas con constancia nos liberará de rencores inútiles y podremos vivir vidas más armoniosas sin la necesidad de estar cargando disgustos inútiles y dejar de sufrir las vidas de los demás y concentrarnos en nuestra sanación emocional que tanta falta nos hace en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Saludos cordiales

Compártelo con tus amigos por

No cuenta con ninguna opinión. Sé el primero en opinar.





Otros artículos

Otros artículos

© Todos los Derechos Reservados - Diseño: ¡Ya lo Encontré! El Directorio de México