Lenguaje Amoroso para Educar

Autor: José Manuel Guzmán Godos
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Dentro del torbellino de actividades diarias y ante el entorno violento que nos golpea cada vez más, los padres de familia, a veces, llevan la inercia del stress y el diálogo agresivo a sus familias, tal vez por el fastidio de largas y estresantes jornadas de trabajo, tal vez por la abrumadora carga de compromisos y una economía que cada vez se complica más, o tal vez porque nos atrapa la inconsciencia de no preocuparnos por desarrollar nuevas capacidades de comunicación y solamente tenemos el recurso del grito, el regaño, el castigo o el golpe… o porque tal vez pensemos que como así fuimos educados, así somos y así funcionan las cosas.

La familia es el grupo humano que de manera natural nos provee de refugio, alivio, desarrollo personal y apoyo emocional de calidad (se proyecta en ella una gran carga de violencia verbal en los miembros de la familia, sobre todo en los hijos). Señalan los expertos en educación que un niño o adolescente recibe al día aproximadamente 60 instrucciones entre órdenes y descalificaciones. (Invito al lector a comprobarlo)

Debo comentar que uno de los problemas más angustiantes de los padres es la queja: “mi hijo no me obedece” es casi una obsesión.

Por cierto, cuando a mí como instructor me solicitan algún curso para niños o jóvenes, me comentan: “el curso no le sirvió de nada, sigue siendo muy desobediente”

La noticia es que el hábito de la obediencia hacia los padres es responsabilidad de los propios padres y de nadie más; la responsabilidad de que el estudiante sea disciplinado y aproveche su curso es responsabilidad del instructor. El tema de la obediencia de los hijos se tratará en otro artículo. Lo que sí puedo comentar de entrada es que los hijos seguirán más a sus padres si se sienten apoyados, amados y respetados y a veces eso no ocurre por lo que se comentó al inicio de este escrito. Vivir en un ambiente de gritos regaños y descalificaciones.

Después de este breve análisis compartiré un listado de frases amables, amorosas y motivantes que llegó a mi Facebook y que considero pertinente compartir…

Al dirigirnos a los hijos podemos utilizar las siguientes palabras y frases:

¡Buen trabajo! – Formidable - Sé que puedes hacerlo mejor -Estoy muy orgulloso de ti - ¡Fantástico! - Me gusta cómo lo has hecho- Te quiero mucho… siempre - Eres increíble- ¡Qué idea tan ingeniosa! - ¡Qué buena imaginación tienes! - Tú sí que vales - Cada día lo haces mejor - Eres muy buen@ para lo que haces - Te ha quedado genial - Eres especial - Muy bien - Te has esforzado mucho - ¡Magnífico! - ¡Bravo… así se hace! - Eres un campeón - ¡Excelente progreso! - Sé que puedes hacerlo - ¡Mucho mejor! - Eres el/la mejor - Cada día me sorprendes más - Me gusta estar contigo – Sonríele – Abrázale – Chócalas - ¡Admirable! - ¡Estupendo! - ¡Me encanta! - ¡Qué bien lo haces! - Se nota que te gusta.

Este es un conjunto de palabras amables que nos pueden acercar mucho afectiva y emocionalmente a nuestros hijos.

Hay un par de situaciones que aún hay que sortear: Hacernos conscientes de que vivimos un mundo negativo… nos dejamos envolver por él y lo manifestamos en nuestro lenguaje y trato…

Necesitamos esforzarnos para usar diálogo edificante en donde el vicio es usar términos ofensivos y descalificantes.

Para crear el hábito de elogiar el trabajo de los hijos y lograr este tipo de lenguaje positivo, hay que emplearlo treinta días seguidos y se volverá hábito. La decisión está en su cerebro… y en su lengua… vale la pena intentarlo en aras de una familia armoniosa.

Saludos cordiales

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